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La Coctelera

CARTA A GUILLERMO

Hola cariño. No puedo cerrar este blog sin escribirte una carta a ti. Porque tu no sólo has sido el motor de mi vida estos trece años, también eres el mejor hermano que Irene puede tener, aunque ella aún no lo sabe.
Pero muy pronto, cuando sea capaz de entenderlo, verá las fotos de este viaje y entonces le contaremos cómo tu fuíste fundamental cuando pensamos en ella, cómo la quisiste desde el primer día sin ni siquiera conocerla, cómo te desesperaste durante tres largos años por querer darle besos y achuchones, cómo le guardaste tus peluches para cuando llegara y cómo te esforzaste con los estudios para poder estar listo y viajar al otro lado del mundo para ir a buscarla. Ahora tu formas parte de su vida y juntos sois toda la mia.
Yo se que desde que ella ha llegado tu crees que no te hacemos el mismo caso, pero también sé que tu pequeña cabecita está muy bien amueblada y, aunque de vez en cuando piensas que estarías mejor sin ella, en el fondo sabes que ya no podrías vivir sin tenerla al lado. Porque, aunque tu no me veas, yo si te miro cuando la abrazas al despertarse y le dices que la quieres más que a nadie...
Ha sido difícil para ti. Mucho. Tu soñaste con ella tres largos años y cuando la viste te emocionaste más que ninguno de nosotros. Me acuerdo que te pusiste a llorar sin consuelo y contagiaste a todos los demás padres que tampoco pudieron reprimir las lágrimas. Pero ella ¡quien sabe porqué! no quería nada contigo al principio. A mi se me partía el corazón al ver que tu te acercabas y ella te rechazaba, mucho más cuando todas las demás niñas se volvían locas cuando te veían y no querían más que estar contigo. Sabes que su vida no ha sido fácil, desconocemoscómo lo ha pasado, si ha tenido frío, o miedo, si se ha caido, si ha llorado sin que nadie la acaricie...seguramente le han faltado muchos besos yde pronto se desconcierta cuando los recibe a sacos. Tu has tenido paciencia y poco a poco Irene ha ido acercándose a su tité, como ella te llama. Ahora, aunque os chinchais a menudo, también os abrazáis cada dos por tres y a ella le da mucha alegría cuando llegas a casa del colegio, o cuando te duermes con ella, o cuando le dejas la vidoconsola para que le dé como una loca a los botones, o cuando practicas conella las llaves de lucha libre...
Es cuestión de tiempo, sólo cuestión de tiempo que se dé cuenta del hermano tan lindo que tiene,de lo guapísimo que eres por fuera y por dentro. Porque dentro esdonde se esconde la verdadera belleza de las personas, y la tuya es inmensa. Eres un niño comprensivo, tozudo, cariñoso,un poco gota malaya, inteligente,buen amigo, guapo (aunque tu no lo creas), noble, generoso, razonable... ¿qué más puedo pedir?. para mi eres el mejor hijo que puedo soñar. Y ella, la mejor hija.Sois mis dos mitades perfectas.Dos piezas que encajan a la perfección. Sé que ese hilo que os une y nos ata se hará cada vez más fuerte y ya no se romperá nunca. Se puede enredar, o tensar, pero jamás se va a romper...
Te lo digo todos los días, pero hoy especialmente TE QUIERO. Mamá.

EN EL PEKIN MÁS TRANQUILO

Nuestra última excursión aquí ha sido al Pekín que normalmente no se ve, la parte más pobre y tranquila de la ciudad. Son barrios repletos de estrechos callejones que aquí se llaman “hutongs”. Las casas aquí son modestas y se distribuyen en torno a un patio cuadrado en el que no faltan: agua, peces, plantas y pájaros.

La visita empezó a bordo de uno de esos triciclos con remolque que se ven en las pelis y en los que se va de miedo, aunque los conductores son un poco suicidas, igual que los taxistas. En realidad, en Pekín los coches llevan intermitentes, pero deben ser de adorno porque nunca los usan; o al menos, no los hemos visto funcionar en este viaje…

Después de un largo (y divertido para las niñas) paseo, llegamos a visitar una verdadera casa pekinesa. El chino de las fotos es el dueño. Nos la enseñó gustoso y encantado de recibirnos y explicarnos que su familia vive allí desde hace varias generaciones y otras cosas curiosas. Por ejemplo, las habitaciones de la casa tienen dueño fijo: la que da al sur, más calentita, para los abuelos; la del este que ve el sol salir es para el hijo varón, más considerado que las hermanas a las que les toca la del oeste, por el simple hecho de ser mujeres…

Luego hemos subido de nuevo a los triciclos para ir hasta una guardería pública donde las niñas nos han cantado una canción y hemos visto cómo es un día en el cole. Ha resultado muy entrañable ver a los niños, o quizá sea que vamos con los sentimientos a flor de piel.

A mediodía, mercado de las imitaciones. Una verdadera locura. Un edificio de 6 plantas llenas de tenderetes con todo tipo de falsificaciones: relojes, informática, maletas, bolsos, ropa de niños, artesanía, juegos, zapatos y ropa de marca, mucha ropa de las marcas de ropa más conocidas a precios absolutamente ridículos. Ellos empiezan pidiendo muchísimo dinero y tú tienes que regatear un buen rato. Por poneros un ejemplo, le he comprado a Guille camisetas que, en principio, valían 36 euros por 2 euros… o polos para Rafa de 40 euros a 3… La primera vez resulta divertido, pero al final cansa mucho la discusión porque te agarran del brazo y no te sueltan. Guille estaba ya harto de que todas las chinas le dijeran que era guapísimo y que vaya ojazos que tenía (el otro día en la Plaza de Tiananmen un grupo de chinos estaba empeñado en hacerse una foto con él). Ahora, tengo que decir que se está defendiendo perfectamente en inglés, regatea y habla con las vendedoras y, además, ayuda a otros matrimonios que no hablan ni papa a pedir la comida o las tallas de la ropa… impresionante.

Antes de que me olvide ¿alguien quiere algo de las olimpiadas de Beijing 2008? Mamá, se que alguien del cole coleccionaba pins, pero no me acuerdo quien es…

Mañana vamos al consulado a por los visados de las niñas para poder salir de China y después recorreremos unos cuantos el centro peatonal. Ya nos queda muy poquito para volver a casa y todos tenemos muchas ganas de regresar. Pero también nos apena dejar este país porque, a pesar del calor, la comida, los olores, los galipazos y las incomodidades que hemos pasado, su cultura y su gente nos han enamorado. Tanto que hemos prometido volver… algún día.

Guillermo me ha dicho esta tarde que cuando se vaya de aquí va a llorar… yo creo que a todos se nos van a saltar las lágrimas cuando tengamos que decir adiós a Caty y a Elena. Las dos han sido guías y amigas estos 20 días, sin ellas nada hubiera sido igual. Nos las llevamos en fotos y también en el corazón…

Los ronquidos que escucháis de fondo son de mis dos chicos. Voy a hacerles compañía. Besitos, Consuelo.

El Beijin más auténtico, tradicional y tranquilo.

Los taxis-bici esperándonos.
Irene Leijing y Rafa fueron los primeros en subirse.
Y luego, lo hizo Consuelo. Guille se fue con Caty y Elena, las guías.
Irene Leijing en brazos de su padre en el callejón de la casa pekinesa.
Guille, en el patio central de la casa con los pájaros.
Detalle de una de las puertas de una de las habitaciones que dan al patio.El patio recuerda al de las casas de vecinos de España de hace más de 50 años.
Parte de la familia sentada en el salón de la casa.
El escritorio, con la prensa del día y el polvo de semanas.
La despensa, o algo parecido.
La cocina, mejor no mirarla.
El salón de la casa con todos sus detalles y la tele tapada.
Esto no lo supera ni Almodóvar.
El feliz dueño de la casa al despedirnos.
Y fuera, una improvisada barbería en la calle. Aquí rapando a un niño.
Y aquí, pelando a un viejo.
Guille con algunas de la niñas de la guardería pública.
Guille con Míriam y Rocío.

COMPRANDO COMO CHINOS EN EL MERCADO DE ANTIGÜEDADES

La verdad es que teníamos ganas de verlo, pues habíamos leído y oído de él. Así que, aunque lo previsto era visitar la Ciudad Prohibida, decidimos irnos con Ángel y Elena, la pareja que ha venido a adoptar a su segunda chinita, al mercado de antigüedades. Y lo cierto es que ha sido uno de los mejores momentos de China.Ya en los alrededores se palpaba el ambiente de rastro, pero chino. El mercado está situado en una gran plaza techada y rodeada de pequeños portales-tienda. No hay muchas antigüedades, si es que hay alguna, pero las imitaciones son las propias de los chinos, casi perfectas. Si hay mucha artesanía, abalorios y cachivaches curiosos. Es un mercado para los chinos, y al menos el domingo, éramos pocos los güiris que nos atrevimos a introducirnos en ese mundo casi mágico. No compramos muchas cosas. Guillermo se compró un ajedrez chino. Yo, telas para forrar cajas y libretas, un cerrojo antiguo y una caja de plumas. Consuelo compró una piedra labrada de jade y un colgante, también de jade. Lo mejor es que ha servido para que Consuelo se inicie en el difícil arte del regateo chino, en la que se ha convertido en una consumada maestra, como ha demostrado en las dos visitas que hemos hecho ya a los mercados de imitación. Pero eso será mejor que os lo cuente ella.

Consuelo regateando a la china de la figura de jade... al final compró por lo que quiso.
Por fin pude conseguir telas para forrar libros y cajas.

EN LA PLAZA DE TIANANMEN

La semana pasada se cumplió el aniversario, no recuerdo ahora bien cual, de la matanza de la Plaza de Tiananmen. Aquí este asunto, como podéis imaginar, ni se ha mencionado. Yo me enteré por elmundo.es. De manera que tenía un cierto morbo la visita de hoy a la que dicen es la plaza más grande del mundo. Y debe serlo, pues es impresionante y aunque había miles de turistas y muchos miles más de chinos, la plaza parecía vacía. Es un recinto espectacular con edificios impresionantes y supone el símbolo más característico de la revolución china. Y se nota. No sólo por la arquitectura genuinamente comunista de los edificios, especialmente el recinto del Partido Comunista y el mausoleo de Mao, sino por la omnipresencia del Líder Supremo, que se palpa en cada una de las losas de la plaza. Impresiona ver cómo la mayoría de los chinos presentes aún sienten veneración por Mao, a pesar de los años y de los cambios experimentados en el país. Es como si hubieran dando un salto en el vacío hacia el futuro, pero dejando un pie en el pasado.
En la plaza, con un sol atosigante, nos hemos hecho fotos de todos los tipos. Aquí os mostramos algunas. Una de ellas es la tradicional de todo el grupo de padres y niños adoptados. Aunque pueda parecer un tanto ridículo, tiene gracia y, además, no es inhabitual, pues a cada paso te encuentras a grupos de turistas y de chinos haciendo lo mismo. Nosotros nos la hemos hecho delante de una de las fachadas de la Ciudad Prohibida, presidida por un enorme retrato oficial de Mao, el Lider Supremo, vigilante siempre.
Irene, que cada día está más alegre y disfrutona (¡qué diferencia con los primeros días!) se empeñó en caminar sola rechazando la mano de Consuelo o la mía, con el consiguiente cabreo de Guille, que nos amenazaba con todos los males divinos si le pasara algo a la niña por nuestra culpa. El caso es que durante un buen rato nos hemos visto obligados a ir detrás de Leijing que no hacía más que relacionarse con otros chinos, asombrados de verla con nosotros.
Hoy estaba previsto visitar también la Ciudad Prohibida, pero nosotros decidimos cambiar de planes e irnos a ver el mercado de antigüedades. Y no nos hemos arrepentido, pues como imaginábamos, no han dejado ver casi nada del Palacio. Entre las obras de restauración y las zonas prohibidas a turistas, el grupo, según nos han contado después, sólo ha paseado por algunos de los patios del Palacio, mientras que nosotros hemos disfrutado de lo lindo en el mercado.
Pero eso ya os lo contaré más adelante.

Esta es la foto obligada del grupo en la Plaza de Tiananmen

La China de los contrastes. De repetente un grupo de militares desfilando en la acera.

Los cuatro delante del monumento a la Revolución. Para revolución, la de Leijing...

Fachada de la Ciudad Prohibida, con el retrato enorme del Líder Supremo, Mao

Irene, ya quiere volar sola...

Aquí, con una amistad china ocasional.

La foto imprescindible.

Un nuevo "chino" delante del monumento a los mártires de la revolución.

Ya de vuelta al hotel, Irene siempre con su madre.

Y, aunque todos estamos reventados, ella sigue con ganas de juerga...
Este soy yo a las 12 de la noche china, 6 de la tarde en España, haciendo este blog.

EL PALACIO DE VERANO DEL EMPERADOR

Me da cosa repetirme, pero tengo que empezar esta crónica diciendo que estamos agotaaaaaados. No se si es que lo de hoy ha sido el “remate de los tomates” o es que ya estamos p’al arrastre (por la edad, naturalmente).

Empezamos el día un poco más temprano porque la visita era más larga que las anteriores. Así que después del desayuno y la oportuna caca de Irene… autobús que te crió y rumbo al palacio de verano del emperador. Es un “poquito” más grande que la Zarzuela, es una parcelita de 600.000 hectáreas con un lago inmenso dentro para uso y disfrute de los emperadores de turno y, actualmente, para turistas de todo el mundo.

Caty nos ha contado en el autobús la historia de este lugar. Resulta que el emperador se lo regaló a su mami por su cumpleaños, como la mujer ya tenía de todo, le compró la finquita para pasar allí el verano, fuera de Pekín y un poco más fresquita. La emperatriz debía ser una mujer de cuidado. Dicen que todos los días ordenaba una comida con 148 platos principales, 50 de acompañamiento y 48 postres… Y no es que la tía se lo comiera todo, o estuviera como una foca, no. Pedía tanta comida para que sus eunucos (que estaban locos por cargársela) no tuvieran veneno suficiente para ponerlo en tantos platos diferentes… era cruel, muy cruel según cuentan, pero también un rato lista ¿no?.

Hoy hemos sido nosotros (y medio millón de chinos, aproximadamente) los que hemos disfrutado un montón paseando por las posesiones de la emperatriz. Además de las residencias y las pagodas, la finca es un jardín precioso lleno de árboles y corredores muy fresquitos que rodean el lago. Luego nos hemos subido en un barco-dragón para salir por el otro extremo del parque.

La siguiente etapa, la comida. Irene no ha podido esperar y se ha zampado un potito y un yogur en el autobús, aunque la he repellado un poco con tanto bache… Afortunadamente, se ha dormido después y hemos podido comer sin interrupciones.

Con el último bocado en el tenedor (Guille en los palillos) nos han llevado a una fábrica de seda. Primero nos han contado cómo evolucionan los gusanos que aquí son XXL. Y luego, todo el proceso (curiosísimo) para fabricar la seda y, por fin, nos han enseñado los edredones, muy fresquitos en verano y calentitos en invierno –dicen ellos- y bastante gustosos. Lo único feo eran las fundas, horribles hasta decir ¡basta ya!.

Ah! También nos hemos tragado un desfile de modelos con kimonos y luego los hemos visto y tocado. Yo no he comprado nada porque eran demasiado puestos, no me han gustado mucho, a ver si en otras tiendas los veo más bonitos.

Por la tarde Rafa y Guille se han ido al mercado de la electrónica, pero tampoco han gastado un pavo porque dicen que los precios son prácticamente iguales que en España y, encima, no hay garantía. Le buscaron a Paco lo que nos pidió, pero no merece la pena.

Ahora estamos cenando en la habitación y viendo horrorizados “Operación Triunfo”. Me dan ganas de grabarle un poquito en video a Noné. No os podéis hacer una idea, en serio, no podéis, del espanto que es. Si resulta lolailo en España, en chino… ni os cuento.

Mañana nos toca la Ciudad Prohibida y el mercado de las imitaciones, el paraíso para Guillermo, dispuesto a regatear como un loco en busca de sus camisetas… Ah, y la Plaza de Tiannamen. Ya os contaremos… mañana.

Besos para todos al otro lado del ordenador. Consuelo.

La primera, para mi suegra, vaya a ser que no me haga la tortilla

Este es el Palacio de verano del emperador

Otra vista del lago y su "casita-pagoda"
En todos sititos hay tipos... rarillos?

Otra de las residencias de la emperatriz

En algunos sitios hay rampas en vez de escaleras
Detalle de una de las pagodas

El barco de mármol, un mirador símbolo del poder del emperador

En el mirador del lago

Rafa y un amigo que se ha echado... muy tranquilo, el tio
El puente de los diecisiete ojos

Irene en plan rapero. La tia no quiere el sombrero ni a tiros

Otra para mi suegra...
Caty y Guillermo han hecho muy buenas migas

Guillermo con Miriam
En la fábrica de seda

Lo más rústico en transporte

¡¡DE CAI, PICHA!!

Hace unos días, en una cena en pleno Populo, el más genuino gaditano que conozco me preguntó si Guille se colocaba de vez en cuando la camiseta del Cádiz. No sólo eso -le contesté-, también se pone una que tú también le regalaste y que lleva escrito en el pecho la frase ¡¡De Cai, picha!! ¿A que no es capaz de ponersela en la muralla China?, me dijo.Pues sí. Mientras subíamos no sé cuantos malditos escalones, Guille se colocó la camiseta. Estas son las pruebas dedicadas a uno de los tipos más "grandes" que conozco: José Landi. Va por ti, "Landino": (y por la Fopiani y Sara)

LA MURALLA CHINA


Y hoy, madrugón de nuevo. A estas alturas estamos ya un poco agotados porque no paramos y apenas tenemos tiempo para descansar. Pero esto es tan bonito que no queremos perdernos nada. Cada noche pensamos: uff, mañana podíamos quedarnos y nos relajamos un poco… pero cuando suena el despertador, nos tiramos de la cama para ir a una nueva excursión. Hoy nos ha tocado la muralla china.

Todo lo que dicen de este lugar es cierto. La única pega son los cientos de miles de turistas que la abarrotamos, pero ese es el precio que hay que pagar para poder ver una de las siete maravillas del mundo.

Ha amanecido con un poco de niebla y a pesar de eso las vistas de la muralla son preciosas. Con lo que cuesta subir apenas dos torres vigías, parece mentira que unos hombres corrientes y molientes pudieran llevar hasta allí las piedras para hacerla y no morir en el intento.

Rafa y Guille han subido un buen trozo… yo no. Empecé a subir escaleras bien, pero cuando iba a la mitad de un tramo se me ocurrió parar para hacer una foto y al mirar para abajo… ¡madre mía, qué vértigo!. Me tuve que sentar de golpe y menos mal que estaba cerca Alfonso (uno de los de Granada) y me ayudó a bajar porque yo era incapaz de moverme…

Luego hemos comido muy bien en un restaurante mogollónico donde Rafa y otros atrevidos han probado el licor de Sorgo (56 graditos de nada). También hemos visto una fábrica de perlas de agua dulce y una fábrica de Cloisonne, una técnica para decorar objetos de cobre pintándolos a mano… un trabajo de chinos.

Hace un ratillo que estamos en el hotel, hechos fosfatina y pensando de nuevo “mañna podíamos quedarnos y descansar…”. Pero el Palacio de verano del emperador nos espera y no podemos hacerle el feo. A ver si esta noche, con un poco de suerte, nos acostamos antes…

Un saco de besos para repartir. Consuelo.

PARA MI SUEGRA: No dirás que no le hago fotos a tu niño ¿eh?

PARA TODOS: POR FAVOR QUE ALGUIEN ME DIGA .¿¿¿¿¿ quien es RGG??????


Estoy molida de llevarla encima en el autobús

¡¡¡¡ya se va con su hermano!!!!
Abriendo una ostra para enseñarnos las perlas
Todas esas había dentro

Luego, hacen joyas
Guille en el primer tramo de la muralla china
A pesar de la niebla, al fondo se ve parte de la muralla

Las niñas se quedaron con las guias
Los más atrevidos, camino de la cumbre

Yo posé para el recuerdo, porque me quedé a medias...

La family casi al completo

Rafa con otra de las niñas. Se llama Miriam.
Ya explicaremos en casa lo de los candados,je.

Aquí se hacen fotos de recuerdo con estas dos...
En la fábrica de Cloisonne

Todo tallado a mano

Este es el resultado
Primero los pintan
A Irene no le gustaron mucho creo

Motos aparcadas en la calle de Pekín

Irene frita total de vuelta al hotel

EL TEMPLO DE LOS LAMAS

Anoche, después de estar escribiendo hasta las 12.45 de la noche (una empresa titánica teniendo en cuenta que nos teníamos que levantar a las 6.45) se fastidió la conexión a Internet y se borró todo, así que no pudimos ni colgar las fotos. Voy a intentarlo de nuevo a ver si hay suerte esta vez…

El jueves visitamos el Templo de los Lamas, o lo que es lo mismo, el Palacio de la Armonía y la Paz. Construido en 1964, fue originariamente la residencia de emperador Yongzheng hasta que ascendió al trono. Después, transformó una mitad en un lugar de descanso y la otra mitad la convirtió en la casa de Huangjiao, una rama del budismo que se llama Lamaismo.

El recinto se divide en cinco pabellones donde se guardan distintos budas. Los hay sonrientes, de la felicidad, de la longevidad, de la salud, del rugido del león… mucha gente (como veis en las fotos) va a rezarles y dejar ofrendas para pedir algún deseo. Son todos preciosos, pero no os los podemos enseñar porque está prohibido hacerles fotos… aquí son muy respetuosos con las religiones y piensan que las cámaras les ofenden. Teneis dos opciones, o os conformais con las postales que llevamos, o venís a verlos en directo. Merece la pena lo último porque son impresionantes.

El más increíble de todos es la estatua de Maitreya. Esculpida de una sola vez en un inmenso tronco de sándalo blanco, este buda mide 18 metros sobre el suelo, aunque el tronco del árbol tiene otros 8 metros debajo de tierra.¡ Es impresionante ponerse a su lado!.

Después de comer, Guillermo se fue con otro matrimonio a comprar espadas de tai chi. Y volvió con una. Era el complemento que le faltaba al kimono…ejem.

Por la tarde fuimos a por potitos al Carrefour que, si en España es de los nervios, aquí no os podeis ni imaginar… los chinos nos miran como si estuviésemos locos. Imaginaros la escena: diez españoles con carritos hasta los topes de pañales, potitos y garrafas de agua mineral…je,je,je. Ellos alucinan, claro.

El hotel está muy muy bien, las habitaciones son como apartamentos de casi 60 metros cuadrados y hay un jacuzzi en el baño. Lo único malo es que está muy alejado del centro, a media hora de taxi si el tráfico no es muy intenso. De momento no hemos hecho más que excursiones, todavía no hemos visto ninguna tienda, así que por lo menos, el bolsillo no se ha resentido.

Hace mucho calor también, pero no es húmedo y se lleva mejor que el del sur. Y la comida muy rica, más sabrosa que en Guangzhou. (Yo sigo soñando con una tortilla de patatas).

Vale ya, voy a colgar ahora las fotos de la gran muralla que ha sido nuestro destino hoy. Besitos, Consuelo.

Pekin es impresionantemente... grande

Esta para mi suegra...

Aquí todo va sobre ruedas: cuatro, dos... o tres
Así se sientan a descansar los chinos, y no les duelen los huesos
El grupo entrando en el Templo de los Lamas

Elena dirige al grupo con su banderín

Rezando y haciendo ofrendas a uno de los budas

El rito de quemar incienso
Caty y Elena se quedan con las niñas para que podamos movernos un poco... son encantadoras
Mires a donde mires, todo es precioso
Incluido mi niño, claro

Con Elena.. el paraguas es para el calor,je

Irene y Rafa, muy interesados en las explicaciones de Caty

Guille con Xao Fan
A Rafa no le quita la niña... nadie.
Un baño multitudinario: Irene, yo y los tres patitos